SARKIS ARSLANIAN B, Transgénicos en Bolivia: no, sí... tal vez

Transgénicos en Bolivia: no, sí... tal vez

Soya
En la agroindustria boliviana creen que sin los transgénicos, continuará la dependencia del exterior.
Públicamente, el gobierno boliviano sigue siendo uno de los mayores opositores a la producción, importación y comercialización de alimentos transgénicos.
Pero hay quienes consideran que el proyecto de Ley de Revolución Productiva, Comunitaria y Agropecuaria -que actualmente se discute en la Asamblea Legislativa- es indicativo de un cambio en la postura oficial.
El artículo 19 del proyecto de ley sostiene que "se establecerán disposiciones para el control de la producción, importación y comercialización de productos genéticamente modificados".
Una medida con la que según Marco Octavio Rivera, biólogo y ecologista de la Liga de Defensa del Medio Ambiente, "se está abriendo la puerta tácitamente a los transgénicos".
"Es una estrategia del agro-capitalismo. Bolivia está abriéndose poco a poco a las grandes transnacionales. No es un secreto para nadie", le dijo a BBC Mundo.
Para Rivera la disposición contradice además la que hasta ahora había sido la posición del gobierno del presidente Evo Morales, quien el año pasado anunció que el país sería un "territorio libre de semillas transgénicas" dentro de media década.
En esa oportunidad, el mandatario incluso relacionó los problemas de calvicie de los europeos con el consumo de alimentos genéticamente modificados.

"Protección a las plantas nativas"

"En Bolivia hay dos salidas: una es producir bajo estas tecnologías conforme a las normativas correspondientes que sean aprobadas y la otra es depender de la producción de los países vecinos"
Demetrio Pérez, Anapo
El ministro de Autonomías, Carlos Romero, impulsor del proyecto de ley, niega que la nueva redacción vaya a incentivar la producción de transgénicos.
"El proyecto de ley prioriza la producción de alimentos orgánicos (y) manda a proteger el patrimonio genético del país que ocupa el octavo lugar en cuanto a biodiversidad a nivel mundial," le dijo a BBC Mundo.
"Lo que ha desarrollado la agricultura orgánica, especialmente en nuestros pueblos indígenas de la cultura andina, son los recursos genéticos nativos, que no tienen nada que ver con los recursos genéticamente modificados", agregó.
Uno de los temores de los ecologistas, sin embargo, es que la importación de alimentos transgénicos termine contaminando las plantas nativas bolivianas, las mismas que el gobierno quiere salvaguardar y proteger.
"Hay pruebas por ejemplo de la contaminación del maíz nativo en México a través del maíz transgénico," dijo Rivera.
Pero, según Romero, sólo se permitirá la importación y comercialización de paquetes tecnológicos agrícolas que involucren transgénicos si estos no están vinculados a especies originarias de Bolivia o con una alta diversidad en el país, entre ellos la papa y el maíz blando.
Y el ministro también informó que se reglamentará la producción de soya transgénica en el país, la cual está permitida desde el 2005.

¿Solución a los problemas alimenticios?

Por su parte, entre quienes defienden la legalización de los transgénicos están aquellos que sostienen que estos podrían reducir la dependencia alimenticia de Bolivia de las importaciones de Brasil y Argentina, y convertirlo en un país exportador.
"En Bolivia todavía estamos con semillas que han pasado de moda (…) que no llenan las necesidades (del país) frente a los cambios climáticos y bajo la competitividad", le dijo a BBC Mundo Demetrio Pérez, presidente de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) de Santa Cruz.
"En Bolivia hay dos salidas: una es producir bajo estas tecnologías conforme a las normativas correspondientes que sean aprobadas y la otra es depender de la producción de los países vecinos", afirmó.
Por lo pronto, el proyecto de ley aún se encuentra en la Asamblea Legislativa, donde todavía está sujeto a debate y modificaciones

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