domingo, 1 de marzo de 2015

El Madrid apretó al final, y mucho

Junto a la frontal del área, Kroos dejó sin querer un balón muerto y Gerard enganchó un zurdazo que entró pegado al palo de la portería de Casillas. Quedaba menos de media hora y el Villarreal volvía a poner el empate en el marcador. Al Real Madrid le aguardaba un final de partido exigente, una posibilidad que parecía haberse alejado nada más volver del descanso, cuando Cristiano Ronaldo abrió el marcador al transformar un penalti escandaloso cometido por Bailly sobre él mismo.
Hasta ese momento, el Madrid no había mostrado ninguna prisa. El equipo de Carlo Ancelotti entró muy tranquilo al partido. Hacía mucho que no daba la impresión de regalar una parte entera. Sólo al final de la primera parte, con un cabezazo de Varane y otro de Bale, se había acercado con verdadero peligro al área de Asenjo. La primera gran ocasión, de hecho, fue para el Villarreal, con dos remates consecutivos que sacaron Casillas y Carvajal, este con la cabeza sobre la línea de gol. Con Cristiano Ronaldo y Benzema poco activos, y Bale muy desacertado, al Real Madrid le costaba hincar el diente a un rival muy cómodo, pese a reservar varios jugadores con vistas a la semifinal de Copa contra el Barcelona.
El gol de Gerard metió, entonces sí, prisa a los blancos. Cristiano Ronaldo probó a Asenjo. Primero, frente a frente, con un mal remate. Luego, con un magnífico cabezazo y una parada a la altura. El Villarreal también asustó, pero Vietto se resbaló en la frontal justo cuando enfilaba a Casillas para fusilar sin más oposición.
Tampoco acertó casi a puerta vacía tras una mala salida de Asenjo. Ancelotti, que había dado entrada al canario en lugar de un discreto Lucas Silva, se ganó los pitos del Bernabéu por quitar a Isco para poner a Illarramendi. El malagueño siempre deja una puerta abierta al optimismo, y más en una noche así. El Madrid apretó al final, y mucho. Pudo ganar con un remate en propia puerta de Jaume Costa y con un cabezazo de Cristiano. Pero no fue suficiente.