viernes, 10 de abril de 2015

La caída en desgracia del magnate brasileño que soñó con desbancar a Carlos Slim POR SARKIS ARSLANIAN BEYLOUNE

La caída en desgracia del magnate brasileño que soñó con desbancar a Carlos Slim POR SARKIS ARSLANIAN BEYLOUNE

Eike Batista y Dilma Rousseff
Hasta no hace mucho, Batista era la imagen del éxito.
Eike Batista, el empresario brasileño que fue el hombre más rico de Brasil y soñó con serlo del mundo entero, sumó un nuevo capítulo al asombroso derrumbe de su imperio: desde el martes enfrenta un juicio por presuntos delitos financieros.
De encontrarse culpable, Batista podría ir a prisión por uso de información privilegiada, por la venta de acciones de su petrolera OGX antes de que quebrase.
El juicio, que tiene lugar en Río de Janeiro, ha generado gran expectativa porque muchos creen que podría representar un giro de la Justicia del país frente a los llamados "crímenes de cuello blanco".
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Batista recordaba hace pocos años cómo le había advertido al mexicano Carlos Slim, entonces el hombre más rico del mundo (ahora lo es Bill Gates) que quería desplazarlo del primer lugar de esa lista.
"Le dije a Carlos Slim", evocaba un sonriente Batista en una charla con la BBC, "limpia tu espejo retrovisor en el lado derecho y limpia tu espejo retrovisor en tu lado izquierdo, porque no sé por qué lado te voy a superar".
Pero muchas cosas pasaron desde entonces. Y un capítulo clave en el juicio es el pedido de protección de bancarrota, en octubre de 2013, para OGX que tras la quiebra pasó a llamarse Oleo e Gas Participacoes SA.
Batista es interrogado por la venta de acciones de la firma que era buque insignia de su grupo por el equivalente a unos US$98 millones y por los US$1.000 millones que había prometido invertir en OGX.
Especialistas estimaron que la bancarrota podría ser una de las mayores quiebras corporativas en la historia de América Latina, si no la mayor.
Y algunos advirtieron que tal vez fuera un golpe demasiado duro para el grupo empresarial de energía y minería con el que Batista se convirtió en el octavo hombre más rico del mundo, antes de perder más de US$30.000 millones de su fortuna personal en año y medio.
"El problema de Eike Batista, que alguna vez era visto como una solución, era que sus empresas tienen una interconexión muy grande", dijo a BBC Mundo Luciano Losekann, jefe del Departamento de Economía de la Universidad Federal Fluminense (UFF).
El juicio a Batista coincide con un creciente escándalo de sobornos y sobreprecios que también investiga la Justicia en la petrolera estatal Petrobras, por el cual fueron detenidos exdirectivos de la misma y de grandes empresas constructoras brasileñas.

Cambio de vientos

OGX
El derrumbe de OGX desencadenó una serie de problemas en el grupo de empresas de Eike Batista.
OGX fue creada en 2007 y llegó a ser vista como una especie de versión privada y más pequeña de Petrobras, favoreciéndose del entusiasmo que causaron los hallazgos de enormes yacimientos de petróleo en la costa atlántica de Brasil.
Su valor de mercado superaba los US$40.000 millones a fines de 2010. Y Batista, un amante de las lanchas deportivas que estuvo casado con una mujer que modeló para Playboy, pasó a ser sinónimo de éxito.
Pero aquel panorama cambió en 2012, cuando OGX anunció que no podría producir el petróleo que tenía previsto extraer de sus plataformas oceánicas.
Las acciones de OGX comenzaron entonces a perder valor, cuando los inversores comenzaron a sospechar que podría haber problemas para que la empresa cumpliera con sus compromisos financieros.
La situación se agravó en 2013, cuando la firma admitió que podía interrumpir en 2014 la producción de petróleo en el campo de Tubarão Azul, ante dificultades que habían surgido.
Luego fracasaron las negociaciones con acreedores para reestructurar una deuda de US$3.600 millones que tenía la empresa.
Pero antes de eso, entre mayo y junio de 2013, Batista realizó la venta de acciones: una maniobra que ahora es clave en el juicio que enfrenta.
Su explicación es que esas operaciones las realizó para honrar deudas vencidas y que las inversiones prometidas en OGX nunca se hicieron porque los directivos de la empresa lo engañaron sobre el petróleo que podía producir.

"Bendecido"

La caída de OGX afectó la confianza en otras empresas del grupo de Batista, que abarcaba rubros diversos como puertos, minería y energía.
Desde entonces otras firmas que habían sido impulsadas por Batista, desde un astillero naval hasta una minera, tuvieron dificultades financieras o se vieron afectadas por el fantasma de la recuperación judicial.
Sergio Lazzarini, profesor de estrategia en la escuela de negocios Insper de Sao Paulo, sostuvo que Batista fue "exagerado en todos los sentidos" y se sobreestimaron los resultados sin bases sólidas.
"El mayor atributo de los emprendedores es ser optimista por definición, pero aquí hubo demasiado", indicó Lazzarini recientemente a BBC Mundo.
Sin embargo, Batista dijo que creyó en su proyecto, durante una entrevista publicada el año pasado en el diario The Wall Street Journal.
"Viviendo en un país que tiene aquellos descubrimientos de petróleo gigantescos, ¿por qué yo no podía haber sido bendecido con uno de ellos?", se preguntó el empresario, hoy con 58 años.
Los cargos que enfrenta podrían valerle penas de hasta 13 años, algo que intenta evitar el equipo de cuatro abogados que el martes lo rodeó en el banquillo de los acusados.
Batista, que tiene pendiente otro juicio en São Paulo por presuntos delitos financieros, guardó silencio en su primera audiencia. Y, según informa el diario Folha de S. Paulo este miércoles, antes de la llegada del juez intercambió mensajes de amor con una mujer por su teléfono móvil.