viernes, 25 de septiembre de 2015

La hora mágica a la que si bebes agua, adelgazas (y con qué acompañarla) POR SARKIS ARSLANIAN BEYLOUNE

La hora mágica a la que si bebes agua, adelgazas (y con qué acompañarla) POR SARKIS ARSLANIAN BEYLOUNE  

 


 
 

 


Claro, hidrátate bien para evitar la resaca, pero no olvides beber agua antes de comer. (iStock)© Proporcionado por El Confidencial Claro, hidrátate bien para evitar la resaca, pero no olvides beber agua antes de comer. (iStock) Está claro que ya lo sabes: para no engordar lo mejor es no tomar refrescos azucarados, bebidas energéticas, alcohol ni batidos y zumos sobrecargados de calorías. Exacto, se acabó lo bueno y sólo debes beber agua. Ya, ¿pero cuándo? Porque no piensas tirarte todo el día con la botellita de agua de arriba para abajo siendo un esclavo total de sus consecuentes e inoportunas visitas al baño.
Se acabó la tortura de los dos litros de H2O distribuidos a lo largo del día. Según un reciente estudio publicado en la revista 'Obesity', hay un momento concreto del día en el que verdaderamente beber agua nos ayuda a adelgazar: antes de comer.
Los investigadores analizaron cómo afectaba la ingesta de agua sobre un grupo de 84 adultos obesos. A 41 de ellos se les dio de beber cerca de medio litro de agua justo antes de las comidas mientras que a los otros 43 se les pidió que imaginasen que estaban llenos antes de sentarse a la mesa ver si comían menos. Desde luego, mucho poder mental debían esperar de este segundo grupo.

Comes menos y estás más sano

Los resultados del estudio demostraron que los que se bebían dos vasos grandes de agua precomida adelgazaron 1,3 kilosmás que los que se tenían que mentalizar de que estaban saciados. ¿Realmente funciona lo de hincharse a líquido? Parece que sí. Como explica Perri O. Blumberg en 'Cheat Sheet', tras 12 semanas, los que bebían agua antes de las tres comidas principales perdieron una media de 4 kilos. Por su parte, el otro grupo, que además de imaginar también le daba al líquido pero solo una vez al día, no llegó a perder ni un kilo.
Al margen de perder peso, la ingesta de agua también se tradujo en beneficios saludables como mantener la piel nutrida e hidratada, que los intestinos actuasen con regularidad (o lo que es lo mismo, ir al baño sin traumas), aportaron energía a los músculos y que las células y órganos vitales funcionasen sin problemas.