viernes, 10 de junio de 2016

El café no es tan malo como lo pintan

El café no es tan malo como lo pintan

El café ha sido, tradicionalmente, una de las bebidas demonizadas. Pero ¿tomar un aromático café perjudica o revitaliza al organismo?

Aunque es indiscutible que el consumo de café perjudica el bienestar de hipertensos, embarazadas o personas con determinados problemas estomacales o cardíacos, esta bebida de consumo generalizado en Europa desde el siglo XVIII parece prevenir enfermedades como el Parkinson o el Alzheimer y se presenta como un buen aliado físico y psicológico para los deportistas.
Además de la estimulante cafeína, esta bebida presenta otras sustancias, como la fibra, determinados minerales, o antioxidantes como el ácido cafeíco, que lo convierten en un producto beneficioso para el organismo, siempre que no se ingiera en cantidades desmesuradas.
La cafeína que contiene esta bebida y otros alimentos frenan la actuación de la adenosina, un neurotransmisor que disminuye la actividad cerebral, de ahí que el café sirva de estimulante y se ha convertido en un producto recomendable en ciertas situaciones cotidianas, como aquellas en que requieres mantener la atención.
La relación entre los granos de café y el bienestar también parece estar tras la protección frente al Alzheimer, puesto que se ha identificado una relación entre el consumo de café y la actividad cognitiva y la probabilidad de sufrir esta enfermedad.

El café es la bebida de los que no quieren cansarse

Por otro lado, los consumidores habituales de café y que practican deporte aseguran mejorar su bienestar, tanto físico como psicológico, y soportar el cansancio –una sustancia de esta semilla reduce esta sensación– derivado del ejercicio físico. Según un estudio que se llevó a cabo en 2005, la cafeína reduce más de un 5% la percepción del esfuerzo y mejora el rendimiento.
No obstante, los expertos han advertido que con tres tazas diarias sería suficiente para conseguir este efecto. A estas consecuencias, cabe añadir las sensaciones subjetivas, como el bienestar o la confianza, que lleva aparejada la ingestión de cafeína, además de su potencial para aumentar la atención –y no la memoria– que sí han confirmado numerosos estudios.
La composición de esta semilla es compleja, está formado por más de mil sustancias químicas, de manera que sus beneficios, o las amenazas que tradicionalmente se le han asignado, requieren más estudios para ser corroborados.
Mientras tanto, deléitate, sin sentimiento de culpabilidad, frente a ese fino hilo aromático que sale del espumoso cafetín que tomas cada mañana. Lo que ningún estudio puede rebatir es que esos segundos de placer al comenzar el día benefician tu salud mental.